Zoom, ¿recuadrar perdiendo calidad?

En cualquier dispositivo que utilicemos para hacer fotos, tenemos una opción que nos permite realizar zoom sobre la imagen.
La descripción más sencilla de la función zoom de una cámara es que, al accionarlo, nos acerca los objetos. Es correcto, ese es el efecto que ocurre al ejecutar la función.
Lo importante es conocer si nuestro dispositivo dispone de zoom digital u óptico. ¿lo queremos saber de verdad? Pues sí.
Sin entrar en definiciones farragosas, lo que más nos interesa en este nivel de iniciación es que si el zoom es digital, al accionarlo, estamos perdiendo la cuarta parte de calidad, cada vez que acerquemos algo a la mitad de su distancia: es decir, que si hacemos que algo que está a 4 metros de nosotros ocupe todo el encuadre como si estuviera a dos metros, hemos perdido la cuarta parte de calidad.
Dicho de forma práctica para que todos lo entendamos: la foto resultante después de accionar el zoom es como si nuestra cámara de 12 mega pixel, en realidad tuviera 3 mega pixel.

El caso del zoom óptico es más complejo definir la pérdida de calidad al usarlo, pero lo que si es cierto es que le pérdida de calidad puede llegar a ser inapreciable.

Como la mayoría de los dispositivos que usamos popularmente son nuestros smartphone, debemos decir que es una rareza que dispongan de zoom óptico, la mayoría de los mismo usan la función de zoom digital que es perfectamente asequible en su construcción, pues es una función de software sencilla de integrar en la funcionalidad del dispositivo.
Cruz valle de los caídos, encuadre normal

Cruz valle de los caídos, encuadre x4 zoom digital
Teniendo en cuenta que la RAE define zoom como "objetivo de focal variable..." podemos decir que la frase zoom digital es la definición de un efecto y no una causa de construcción que permite una acción gracias a las características de la óptica.
Sacamos dos conclusiones básicas:
  • podemos utilizar la función de zoom digital, siempre que aceptemos que la imagen resultante tendrá menos calidad que la enunciada en las características del fabricante de nuestro aparato (pasaremos de 12 Mb a 3 Mbs, fácilmente)
  • si tenemos un smartphone que integra zoom óptico, tenemos algo no habitual, fotográficamente hablando.
Por cierto, como curiosidad, la palabra zum existe en castellano y la RAE la adoptó como palabra oficial, aunque su intento de difusión ha fracasado completamente.

Hoy traemos a una fotógrafa cuya obra he descubierto hace bien poco y que tiene una calidad que te deja quieto contemplando sus imágenes: Isabel Díez. El enlace que os facilito tiene una muestra de lo que se puede conseguir con creatividad y una óptica de focal larga.
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Te acompañamos paseando Madrid haciendo un reportaje fotográfico que te entregamos al final del día, en una memoria USB.

Calidad de imagen.


Para tener una referencia de la calidad de nuestras fotos, hay una información que consultamos constantemente: los pixels de la imagen.
Oímos con frecuencia: "esta cámara hace fotos de 11 Mb, esta otra de 15 Mb, esta de 20 Mb" como indicativo de lo buena o mala que es la cámara del dispositivo que estamos eligiendo. Establecemos la referencia de calidad en la diferencia de tamaño de imagen de unos dispositivos a otros.
Bueno, en un principio está bien, aunque es un poco básico. En un artículo posterior analizaremos otros factores que son el complemento al número de pixels para reflejar la calidad de una imagen.

Hoy nos vamos a centrar en un elemento imprescindible, y que es paso obligado para la formación de la imagen: la óptica de nuestra cámara, es decir, el objetivo.
Para mí es ese gran olvidado en la elección de nuestro dispositivo hoy día y, sin embargo, es un punto fundamental para conseguir una foto según nuestras preferencias.
Una de las razones por la que esta información no se suele tener en cuenta, es el desconocimiento sobre los parámetros que debemos comparar para considerar mejor o peor un objetivo frente a otro, según el tipo de fotos que vamos a realizar.
Hoy vamos a definir dos puntos importantes a tener en cuenta en la elección de un objetivo: la luminosidad y su distancia focal.
  • La distancia focal es un número expresado en milímetros y que delimita nuestro ángulo de visión; es decir, la capacidad de sacar más o menos cosas que vemos en nuestro paisaje.
    Más ángulo de visión se representa por un menor número. Un objetivo de 20 mm es capaz de sacar un grupo de personas más amplio que un objetivo de 40 mm, manteniendo una distancia fija al grupo. Si hacemos más fotos en interiores con grupos de personas, cuanto menor sea la distancia focal, más útil será para nosotros.
  • La luminosidad del objetivo viene definida por un número precedido de la letra f. Con más luminosidad en el objetivo podemos hacer fotos correctas con menor intensidad de luz en el ambiente. Es decir, un objetivo muy luminoso nos permitirá hacer fotos correctas en interiores, con mayor facilidad, así como en condiciones malas de luz (por ejemplo un día nublado).
    Cuando la luz es baja un objetivo luminoso va a conseguir dar más detalle en las sombras.

Luminosidad f:5,6
Estas dos fotos se han realizado con el mismo encuadre y con dos objetivos diferentes. La de arriba tiene un objetivo menos luminoso (f:5,6) que el objetivo de la foto inferior (f:2,8).
Luminosidad f:2,8

Hoy traemos a un fotógrafo clásico de la naturaleza: Ansel Adams. Sin duda saldrá de nuevo en nuestros artículos por otras referencias, pero hoy lo incluimos para destacar su elección adecuada del objetivo (distancia focal y luminosidad) para permitirle realizar con éxito sus fotos de paisajes.
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Sencillo truco con dispositivo móvil

En los artículos anteriores hemos estado repasando una serie de conceptos básicos en fotografía y cómo aplicarlos, independientemente de la cámara, siendo útiles aún disponiendo un sencillo dispositivo móvil como cámara.
Hoy vamos a empezar a utilizar sencillos trucos al alcance de casi cualquier móvil que junto a nuestra creatividad, nos permitirá conseguir resultados llamativos de entornos muy conocidos.
Este artículo va destinado a mi buen amigo Luis, fotógrafo, que es partidario de las tomas directas en la fotografía sin manipulación posterior con programas de edición por ordenador.
Es cierto que quizás se abusa de la edición por ordenador con las fotos hoy día pero, mi opinión, es que si el resultado es creíble y estéticamente válido, las herramientas para la consecución de la obra, son lo de menos. Pero este tema es motivo de otro artículo.

Prácticamente en todos los móviles de gama media, e incluso los de gama baja, disponen de una función Panorámica. Esta función, como indica en su nombre, está pensada para realizar una fotografía en horizontal y, manteniendo la cámara nivelada, moverla de derecha a izquierda o de izquierda a derecha realizando un barrido, para obtener una foto panorámica del paisaje. Estas fotos nos muestran la imagen del entorno donde estamos, como no sería posible de otra forma.
Quizás la pega es su formato alargado que hace difícil su visualización en pantallas de móvil, tablet u ordenador de sobremesa. Sin embargo son muy interesante para imprimirlas, pues quedan muy llamativas.
Hasta aquí el uso normal del ajuste.

Foto normal directa con el móvil
Entremos en nuestro truco: para conseguir nuestro efecto de hoy, preparamos nuestro móvil con el ajuste panorámica; manteniendo el móvil en horizontal, pulsamos el botón para que comience la toma y, desplazándolo muy suavemente hacia el lateral, lo giramos sobre su eje central 90º al mismo tiempo, quedando al final de la toma en vertical, deteniendo entonces la panorámica.
Es importante no extenderse mucho en el movimiento horizontal y girar suavemente a la posición vertical de forma muy progresiva para que la imagen que se forme no tenga aguas.
Como todo truco no hay que desesperar y tener paciencia. Tened en cuenta también que no todos los motivos darán resultados satisfactorios. Ánimo y a dar libertad a la creatividad.

Toma directa con función panorámica, girando.
Uno de los grandes fotógrafos de la imaginación es Chema Madoz que demuestra con su trabajo que, para conseguir resultados espectaculares, no hace falta salir del estudio; hace falta imaginación.
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El HDR de mi móvil es muy útil... algunas veces. (Parte II)


En el artículo del mes pasado hemos conocido el ajuste HDR y su brillante función de equilibrar la exposición para que salga información en las partes de brillo, en las zonas de sombra y en los tonos medios, aportando una información más equilibrada de la imagen.
Sería por tanto normal deducir que nuestro dispositivo de toma de imágenes es bueno que siempre tenga activado este sistema de disparo, para conseguir siempre buena información en todas las partes de nuestras fotografías.
Sin embargo, como en otras actividades, depende de la situación de lo que vamos a fotografiar, será aconsejable o no, utilizarlo.

Veamos algunas limitaciones del sistema:
  • las fotos son más lentas.
    Por la propia técnica de funcionamiento de este ajuste, la toma de nuestra foto tardará más en realizarse, al tener que tomar tres imágenes la máquina y ponderar su valor para obtener la definitiva. Esta lentitud va a depender de nuestro dispositivo, pero hay que entender que, sobre todo en los móviles, esto hace que debamos tener serenidad y paciencia en nuestras tomas.
  • el tiempo entre foto es más largo.
    Como consecuencia de lo explicado en el punto anterior el tiempo entre fotos es más largo, por lo que no podremos emplear la función de ráfagas, por ejemplo.
  • no se puede emplear el flash.
    Lógicamente, si queremos que el sistema funcione en base a la iluminación de nuestro ambiente, el flash no es compatible con este sistema de trabajo.
  • no se puede elegir la temperatura de color.
Con HDR, sin poder ajustar balance de blanco
Esta fotografía paseando por Extremadura en un bosque de robles, esta realizada con la función HDR activada y se puede comprobar que la información en las altas luces y en las sombras es correcta.
Esta ocasión parece que anima a la utilización de este ajuste, debido al contraste de luz de la imagen. Pero veamos si lo quitamos.

Sin HDR, ajustando el valor nublado el balance de blancos
En esta otra fotografía en el mismo lugar y un minuto después, hemos disparado la foto con el mismo dispositivo móvil. En esta ocasión quitando el ajuste de HDR y poniendo la temperatura de color en la opción de "nublado".
Se puede apreciar que la información en las sombras y las altas luces ha perdido nivel de información, pero el conjunto es más cálido y agradable.

Una gran fotógrafa de paisaje y manejo de la luz es Claire Carter que ha viajado por todo el mundo buscando el momento adecuado de la época del año y del día para conseguir los resultados espectaculares  que podéis apreciar en su obra.
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El HDR de mi móvil es muy útil... algunas veces. (Parte I)

Hoy entramos a entender una función que está muy extendida entre los ajustes de los dispositivos móviles, así como en las cámaras fotográficas: esta opción se denomina  con las siglas HDR.

Las siglas HDR (High Dynamic Range) tienen como traducción literal Alto Rango Dinámico que una vez enunciado, lo normal es que no nos aclare nada sobre su verdadera utilidad.
Empecemos por algo básico: sabemos que nuestro dispositivo dispone de un sistema de medir la luz para que nuestras fotos salgan correctamente.
También debemos conocer que existen situaciones muy diversas de luz, por las que con una medición única puede no ser suficiente para obtener una buena fotografía.
Por este motivo es bastante frecuente que las cámaras de hoy día dispongan de sistemas de medición de la luz por zonas y obtengan un valor medio para conseguir un resultado más equilibrado y satisfactorio en nuestra foto.
Paisaje sin HDR
Lo que ocurre es que las situaciones de luz pueden ser tan singulares que, aunque nuestro dispositivo tenga distintas formas de medir la luz, en determinadas ocasiones no consigue sacar información en algunas partes de nuestra fotografía, apareciendo esta quemada (muy saturada de luz) o empastada (no hay información en las partes sombreadas).
En estas situaciones concretas es cuando podemos sacar un gran partido a nuestra función HDR, activándola para realizar nuestra toma.
Paisaje con HDR
Cuando la usamos en nuestro dispositivo, en lugar de realizar la foto con una única medición de luz, hace tres fotos con tres mediciones de luz diferentes; una tomando en cuenta la parte más brillante del paisaje, otra con los valores medios y una tercera fijándose en las partes oscuras. Las procesa y superpone aprovechando lo mejor de cada una de ellas, consiguiendo un nivel de información muy mejorado en cada sector de iluminación.

Los que teníamos que aprender la técnica del tapado en la toma o como hacer reservas en el procesado en el laboratorio para equilibrar los valores diferentes de luz en la época de la fotografía analógica, valoramos como algo mágico esta función que incorpora prácticamente cualquier dispositivo fotográfico contemporáneo.

El maestro de este mes no puede ser otro que Trey Ratcliff que domina la técnica del HDR de forma destacada, poniendo las fotos de viajes a un muy alto nivel,... juzgad vosotros mismos pinchando en el enlace que hay en su nombre.
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Nuevo año, contraste fotográfico

Estamos en invierno paseando por la ciudad. Parece que la fotografía no tiene su mejor época, en cuanto a la luz se refiere, pero no es exactamente así. Es cierto que disponemos de menos horas de luz pero, en la ciudad, tenemos momentos mágicos que los debemos saber aprovechar.
Cuando el Sol cae por la tarde, durante un corto espacio de tiempo, disponemos de una iluminación con un contraste bajo, que es idónea para dar protagonismo a los matices.
¿Qué es el contraste en fotografía? ¿Porqué es importante conocer el tipo de contraste que tiene la luz?
Definido de una forma sencilla, el contraste es la diferencia de intensidad de luz entre el punto más brillante y el punto más oscuro de una imagen. Es decir: la diferencia entre la parte más clara y la más oscura de la composición que estamos haciendo. Si la diferencia entre la luz más alta y la más baja es muy grande la imagen que vamos a obtener tendrá un contraste alto y será difícil sacar matices en los tonos intermedios. Es la luz típica del verano.
Pues ahora estamos en invierno que, con sus atardeceres, va a proporcionarnos unas condiciones de luz que nos permite obtener mucha información en las zonas intermedias de nuestra foto. Es el momento idóneo para sacar provecho a nuestro paseo urbano y jugar con temas como el que nos proporcionan los escaparates. Los reflejos son un filón para el fotógrafo observador y que sepa aprovechar estas condiciones de luz que conlleva el invierno.
La imagen que ilustra este post está realizada con un teléfono móvil a las 18:16 un 20 de enero, paseando por Madrid. Está editada para recortar la toma ajustando el tema, evitando bordes del marco del escaparate y se ha girado en sentido inverso a las agujas del reloj para nivelar la composición.

Un maestro de la fotografía de tonos medios es Robert Mapplethorpe;estando realizada la mayor parte de su obra en estudio, donde se requiere conocer muy bien el manejo de los focos cuando buscas riqueza en los tonos medios.
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Marid, paseando en invierno: escaparate.